El experimento que se salió de control
Cada gobierno tiene su estilo. Hay gobiernos que administran, gobiernos que improvisan y otros - como el actual - que prefieren narrarse a sí mismos. Últimamente, Colombia vive entre el desconcierto y la metáfora involuntaria: un presidente que pretende rehacer el país a golpe de pluma mientras su propio gabinete se desbarata - o él mismo lo desbarata -, su diplomacia tambalea – o la hace tambalear–, todo al tiempo que su vida personal entra en modo misterio. Gustavo Petro ha demostrado que, cuando la realidad no le gusta o le asusta, prefiere cambiar las reglas del juego en vez de gobernar con estas y, es que, cuando la Constitución deja de ser el camino para la acción política y se convierte en escenario de exhibición, algo muy grave está pasando.
La constituyente de Petro
El pasado viernes 15 de marzo, el presidente Gustavo Petro, desde Puerto Resistencia, Cali, mostró sus verdaderos colores y propuso la idea de ir a una asamblea constituyente. ¿Pero cuál es la motivación que llevó a Petro a llegar a estas instancias y que implicaciones tendría esta iniciativa para Colombia?
¿Qué pasaría si Petro quisiera hacer realidad la Constituyente?
La propuesta del mandatario Gustavo Petro, sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, despertó polémicas en todos los bandos de la política nacional. Las declaraciones del 15 de marzo, abrieron la puerta a una pregunta que crea temor e incertidumbre en muchos sectores. Realmente, ¿Podría el Presidente convocar a una Asamblea Nacional Constituyente y en caso de que si, cual sería el camino a seguir?